The Salt of the Earth: Sebastião Salgado y el precio del compromiso artístico
El mejor documental de arte de los últimos 20 años está en Netflix Argentina y la mayoría no lo vio.
The Salt of the Earth (2014) tiene IMDB 8.4 y Rotten Tomatoes 97%. Es el documental de arte mejor evaluado de los últimos veinte años. Está en Netflix Argentina. La mayoría de la gente que habla de fotografía no lo vio. Eso habla de algo sobre cómo se circula la cultura visual, pero no cambia lo que es la película.
Qué hace Salgado y por qué importa
Sebastião Salgado es fotógrafo brasileño que pasó décadas documentando la miseria humana más extrema del planeta: el hambre en el Sahel, el Ruanda post-genocidio, el êxodo de los Balcanes, las minas de oro en Serra Pelada con decenas de miles de hombres bajando y subiendo por escaleras de madera. Todo en blanco y negro. Las imágenes son tan poderosas que generan incomodidad inmediata: ¿se puede hacer belleza con el sufrimiento? ¿A qué precio? El documental aborda esa pregunta sin respuesta fácil.
El quiebre: cuando el artista llega al límite
La escena más honesta de toda la película es cuando Salgado vuelve de Ruanda después del genocidio. No puede más con lo que vio. El único antídoto que encuentra es volver a Brasil, a la tierra de la familia, y plantar árboles. Durante años. Hasta que lo que era tierra degradada se convirtió en reserva forestal. Un artista que admite que su propio tema lo rompió y que la única salida fue hacer crecer algo vivo. Eso le habla a cualquiera que haya sostenido un tema difícil durante mucho tiempo sin saber cómo salir.
La dirección: un hijo y Wim Wenders
Lo codirige Wim Wenders con Juliano Ribeiro Salgado, el hijo de Sebastião. Esa combinación le da una textura que ningún director externo podría lograr solo: hay cine de autor y hay intimidad familiar, acceso a momentos privados que solo el hijo podía capturar. La película se ve en dos registros simultáneos: el del artista que trabaja y el del hombre que vive con las consecuencias de ese trabajo durante décadas.
“Salgado no documenta el sufrimiento: lo carga. El documental muestra lo que eso cuesta. Esa es la pregunta que el cine de arte suele evitar.