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Roberto Aizenberg

Buenos Aires, Buenos Aires· 1928

Statement

"Parto del automatismo, del dejar emerger las imágenes sin interferencia racional, pero luego las trabajo con una disciplina que puede demorar años; la pintura terminada no tiene que verse fácil."

Obra

Padre e hijo contemplando la sombra de un día

Padre e hijo contemplando la sombra de un día

1962 · Óleo sobre cartón entelado · 45 x 35 cm

Torre

Torre

1950 · Óleo sobre tela · 40 x 30 cm

Biografía

Roberto Aizenberg nació el 22 de agosto de 1928 en Villa Federal, provincia de Entre Ríos, en el seno de una familia de inmigrantes judeo-rusos. Cuando tenía ocho años, la familia se trasladó a Buenos Aires, instalándose en el barrio de La Paternal. Allí creció y cursó el bachillerato en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Su primer acercamiento al arte fue como dibujante autodidacta durante los años cuarenta, aunque en un principio intentó seguir la carrera de arquitectura, disciplina que abandonó en 1950 para dedicarse de lleno a las artes visuales. Esa decisión marcaría el rumbo de una trayectoria singular dentro del arte argentino del siglo XX.\n\nSu formación formal fue breve pero determinante. Asistió durante apenas dos meses al taller de Antonio Berni y luego, entre 1950 y 1953, estudió con Juan Batlle Planas, figura central del surrealismo en la Argentina. Fue Batlle Planas quien introdujo a Aizenberg en el automatismo psíquico y en la exploración de imágenes del inconsciente, herramientas que el artista adoptó como punto de partida pero nunca como destino final: su pintura evolucionó hacia una síntesis entre la libración onírica del surrealismo y una disciplina técnica rigurosa, casi obsesiva, que lo distanció de la espontaneidad profesada por la ortodoxia del movimiento.\n\nEl lenguaje visual de Aizenberg se consolidó a lo largo de los años cincuenta y alcanzó plena madurez en la siguiente década. Sus obras despliegan un universo de geometrías silenciosas: torres aisladas, ciudades vacías, edificios deshabitados, construcciones poliédricas que flotan en atmósferas suspendidas fuera del tiempo. Las figuras humanas, cuando aparecen, son esquemáticas y anónimas, arquetipos más que individuos. El crítico Aldo Pellegrini calificó su trabajo como "geometría metafísica", una fórmula que capta con precisión la tensión entre lo racional y lo inexplicable que recorre toda su producción. Trabajaba con óleos de secado lento aplicados con pinceles de pelo de marta finísimos, lo que le permitía obtener acabados de densidad y luminosidad excepcionales. El resultado: pocas obras por año, cada una construida con una paciencia de orfebre.\n\nEntre sus obras más emblemáticas se encuentra "Padre e hijo contemplando la sombra de un día" (1962-1963), óleo sobre cartón entelado de 45 x 35 cm conservado en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. La pintura pertenece a una extensa serie iniciada en 1956 en la que una figura adulta y un niño tomados de la mano observan paisajes fantásticos y enigmáticos, escenas que evocan rituales de iniciación en un mundo irreductible al lenguaje racional. Otra obra fundamental es "Torre" (1950), óleo sobre tela, que establece el motivo arquitectónico que dominaría su imaginario durante décadas: la torre como símbolo de aislamiento, de ascensión y de presencia monolítica en un espacio vacío y amenazante.\n\nSu primera exposición individual se realizó en 1958 en la Galería Galatea de Buenos Aires, con dibujos y collages. A partir de allí, su carrera se proyectó con creciente reconocimiento. En 1963 participó en la VII Bienal de São Paulo y ese mismo año obtuvo el Primer Premio del Instituto Di Tella por su pintura. En 1969, el Instituto Torcuato Di Tella le dedicó una retrospectiva mayor con 127 obras —50 pinturas, 200 dibujos, esculturas y collages— que consolidó su posición como figura ineludible del arte argentino moderno. En 1970 recibió el Premio Cassandra Foundation de Chicago, distinción cuyo jurado incluía a Max Ernst y Man Ray, lo que ratificó su inserción en el circuito surrealista internacional.\n\nAnte el avance de la dictadura militar, Aizenberg partió al exilio en 1977. Vivió en París hasta 1981, luego en Tarquinia y Milán, y regresó a la Argentina en 1984. Esos años no interrumpieron su producción: expuso en la Hanover Gallery de Londres (1972), en la galería Gimpel-Hanover de Zúrich (1973), en la Galleria del Naviglio de Milán (1982) y en la CDS Gallery de Nueva York (1992). Su obra ingresó a colecciones de referencia internacional: el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, el Albright-Knox Art Gallery de Buffalo y el Jack S. Blanton Museum of Art de la Universidad de Texas conservan trabajos suyos.\n\nEl exilio tuvo además una dimensión personal devastadora. Su compañera, la periodista Matilde Herrera, militante de derechos humanos, vio desaparecer a sus tres hijos durante la dictadura. Aizenberg, que los consideraba propios, cargó ese duelo en silencio. Años después, en 2003, una escultura de bronce diseñada a partir de sus bocetos geométricos fue instalada en el Parque de la Memoria de Buenos Aires en homenaje a las víctimas de la familia.\n\nDe regreso en Buenos Aires, enseñó pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y en la Escuela de la Cárcova. Siguió exponiendo y recibió el Premio Konex en 1982 y 1992. Falleció el 16 de febrero de 1996, mientras preparaba una retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes. Su legado perdura no solo en las instituciones que conservan su obra, sino en la influencia que ejerció sobre generaciones posteriores de pintores argentinos que encontraron en su síntesis entre rigor técnico y profundidad simbólica un modelo posible de pintura ambiciosa y personal.

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CV seleccionado

Premios

1961

Primer Premio Ignacio Acquarone, Argentina

1963

Primer Premio de Pintura, Instituto Torcuato Di Tella, Buenos Aires

1970

Premio Cassandra Foundation, Chicago (jurado integrado por Max Ernst y Man Ray)

1982

Diploma al Mérito en Pintura Surrealista, Fundación Konex, Buenos Aires

1992

Premio Konex de Platino en Pintura (quinquenio 1987-1991), Fundación Konex, Buenos Aires

Exposiciones

1958

Primera exposición individual — Galería Galatea, Buenos Aires

1969

Gran retrospectiva — Instituto Torcuato Di Tella, Buenos Aires (127 obras: 50 pinturas, 200 dibujos, esculturas y collages)

1972

Primera exposición europea — Hanover Gallery, Londres

1973

Pinturas y dibujos — Gimpel-Hanover Gallery, Zúrich

1992

Drawings and Paintings — CDS Gallery, Nueva York

2001

El caso Roberto Aizenberg — Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires (exposición retrospectiva póstuma)

2013

Transcendencia/Descendencia — Colección Fortabat, Buenos Aires (65 obras, curada por Valeria González)

Colecciones

Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires

Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York

Albright-Knox Art Gallery, Buffalo, Nueva York

Jack S. Blanton Museum of Art, Universidad de Texas, Austin

Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, Buenos Aires

Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA)

Parque de la Memoria, Buenos Aires