NEVER LOOK AWAY
"Cómo la vida entera de un pintor termina siendo el trabajo: no hay separación posible"
Tres horas y cuarto de película inspirada en la vida de Gerhard Richter, el pintor alemán más cotizado del mundo vivo. No es un biopic prolijo. Es la pregunta más incómoda que existe para un artista: ¿de dónde viene en serio lo que pintás?
El film sigue a Kurt Barnert desde la infancia en la Alemania nazi hasta convertirse en pintor en Occidente, pasando por la RDA. Lo que Donnersmarck muestra es la biografía como material. No como inspiración, no como trauma decorativo. Como material en serio. Hay una escena temprana, central, que vuelve durante toda la película. Y cuando aparece de nuevo entendés por qué Richter pintó lo que pintó — y por qué pintarlo de esa manera específica.
La película tiene algo que pocas ficciones sobre arte tienen: muestra el momento en que el artista no sabe qué está haciendo todavía. La escena en la que Kurt empieza a trabajar sobre fotografías, casi por accidente, y algo funciona sin que entienda por qué, es una de las representaciones más honestas del proceso creativo que yo vi en pantalla. No hay revelación dramática. Hay descubrimiento por acumulación, que es como funciona en el taller.
El riesgo de esta película es que es larga y hay tramos melodramáticos. El nazismo, la guerra, el amor — en momentos se siente pesado. Pero si aguantás, la segunda mitad es casi enteramente el artista en su taller, tomando decisiones, equivocándose, probando. Eso es lo que le importa a alguien que pinta. El resto es el contexto que cargamos todos para llegar ahí.
"Las mejores películas sobre arte muestran el momento en que el artista no sabe qué está haciendo todavía. Esta lo muestra bien."



